viernes, 24 de marzo de 2017


5 /  Serie Golpe 1955 /  La rendición del Regimiento A-2 


Ni vencedores ni vencidos en Azul



La frase fue articulada por el jefe del A-2 cuando la tropa regresó del desventurado
viaje hacia Tres Arroyos. El regimiento volvió “Libertador”, es decir, plegado
 al movimiento que derrocó al presidente Perón, si bien había salido 
de los cuarteles el 16 de septiembre en defensa del gobierno constitucional. 
Un expediente revela que la unidad local se rindió ante la Marina de Guerra.





    1955, 18 de septiembre. Las comunicaciones no han sido el fuerte de los grupos leales durante el levantamiento armado que derrumbó al presidente Juan D. Perón. Lo demuestra un informe del día 18: “En las primeras horas de la mañana se tiene información de que el Ministerio de Ejército ordenaba avanzar sobre Bahía Blanca a los regimientos de Esquel, Neuquén, Santa Rosa, Azul, Olavarría y Tandil.” (Folio 97) Es que, al menos las fuerzas que circulaban el día 17 por la ruta 3 hacia Bahía Blanca, se habían rendido. Sólo que el Ministerio de Ejército aún no lo sabía y, por eso, les estaba ordenando avanzar… Para entonces, la Marina de Guerra ya disponía del listado de agrupaciones de Ejército rendidas. Entre otros, el Regimiento 2 de Caballería de Olavarría, Regimiento 1 de Caballería de Tandil, Regimiento 2 de Artillería de Azul. (Folio 101, ver documento).

Pasado pisado y olvidado…

    El 23 de septiembre se aguardó el regreso del regimiento A-2 a sus cuarteles de Azul. Puede leerse en la edición de El Tiempo del día 25, en la portada, que la tropa fue recibida por el coronel Pedro Enrique Marti Garro, quien “tuvo patrióticos conceptos, manifestando que al no haber vencedores ni vencidos la enseña celeste y blanca sigue siendo la única guía tutelar de todos los argentinos”.
    Al citar la frase del general Lonardi –que en realidad parafraseó a Urquiza y su proclama de 1859–, no quedaron dudas, pues, del rotundo cambio de posición: el 2 de Artillería salió de Azul el día 16 encuadrado en el bando “leal” al gobierno nacional, y retornó el 23 reconvertido en “libertador” –como ocurrió con otras unidades–. También por ello los casos de Ciappina y Moguillansky, que fueron objeto de la nota anterior, pasaron rápidamente al olvido en la fuerza.
    Lo mismo ocurrió con el resto de los pelotones que el 16 de septiembre salieron en defensa del presidente Perón. Para el día 20, el jefe de Estado poco y nada pudo esperar de las fuerzas armadas que, si bien comandaba –tal como establece la Constitución Nacional–, no controlaba.
    Luego del vuelo rasante del día 17, que implicó la muerte para el sargento Domingo Ciappina (34 años) y el conscripto Raúl Moguillansky (21 años), la formación de artilleros giró en la ruta nacional número 3 e inició su camino de regreso a Azul.
    La actitud implicó rendición, pero el hecho de retornar a su base mucho antes de llegar al objetivo, significó que no se tomaron prisioneros. Es importante indicar que estaba prevista, en el golpe de septiembre de 1955, la toma de “prisioneros de guerra”.
    En el Folio 390 del expediente que venimos citando desde la Nota 1, se indica: “[...] El tratamiento que se da a los detenidos se ajustó en un todo a las instrucciones recibidas de la Superioridad que se transcriben a continuación: [...] El trato con el personal tomado prisionero será el que corresponde de acuerdo con las normas dictadas en la Convención de La Haya.”

Previsiones   

    Para el asalto del poder nacional la Marina de Guerra, inclusive, previó un “modelo de interrogatorio” para los militares que resultaren detenidos. Se revela en el Folio 380, para el caso de jefes y oficiales con mando, a quienes debían extraer las siguientes informaciones: “Unidad; asiento de la unidad; cómo era transportada; qué refuerzos tiene; […] quién le impuso la misión; cuál era la misión; […] estado moral de la tropa al rendirse” y finaliza con la “impresión general del interrogador”.
    La vertiginosa experiencia de las unidades, en este caso del A-2 de Azul, los días 16 y 17 de septiembre de 1955, hizo que ni siquiera, a pesar de la rendición, alcanzaran a cumplimentarse los formularios previstos para los prisioneros.
    Hubo dos escenarios en Azul directamente relacionados con el golpe de Estado de 1955. En estas primeras notas se hizo referencia al regimiento 2 de Artillería. Los dos próximos artículos tendrán como eje central al Arsenal Naval Azopardo. En consecuencia, podemos invitar al lector a iniciar el tránsito hacia un problema: La unidad naval asentada en las sierras de Azul, ¿fue leal al gobierno o se levantó en contra de Perón, al igual que el resto de las unidades de la Marina de Guerra?
    (Continuaremos en una próxima edición.)



Los regimientos rendidos. Olavarría, Tandil y Azul encabezan
la lista. (Archivo del autor)



Mapa anexado al expediente de la Marina de Guerra. Indica las posiciones 
y fecha de rendición de las unidades. En la parte superior se
señala el caso del A-2 de Azul. (Archivo del autor)




ALLANAMIENTO 

Las armas de la CGT


    Como ocurrió con el caso de la CGT Azul y su secretario general Manuel Chaves, ejecutado a tiros el 22 de septiembre de 1955 por una patrulla naval en un operativo que tenía como objeto localizar armas, el expediente consultado refiere el caso de la ciudad de Coronel Dorrego. Es fundamental conocerlo, para observar las 
diferencias con lo ocurrido en Azul.
    A partir del Folio 165 se informa que una patrulla de la Marina de Guerra tuvo como misión “ocupar militarmente” la localidad de Coronel Dorrego “a fin de garantizar la normalidad en dicha población” (Había tomado estado público la versión de que la CGT armaría a su tropa para salir en defensa de Perón y su gobierno).
    El operativo se inició el 19 de septiembre de 1955, a las 19,15 horas: rápidamente se ocupó el edificio municipal y la comisaría de Policía. Además, “se realizaron algunos allanamientos en busca de armas; para ello se contó con la información de algunos civiles; esta actividad se desarrolló con resultado negativo.”
    Entre los sitios involucrados estuvo el “edificio de la CGT. Se allanaron varios domicilios en busca de armas, con resultado negativo.”
    Con respecto a los gastos, se informa: “En mantenimiento de la tropa no se realizó ninguna inversión dado que los alimentos fueron donados espontáneamente por la población civil, negándose a recibir su reintegro.” (Folio 167) Esto demuestra que en todas las ciudades se brindó algún tipo de colaboración con las fuerzas de ocupación “libertadoras”.
    Finalmente, el informe de la Marina de Guerra detalla el armamento secuestrado en la Comisaría de Coronel Dorrego, lo cual demuestra –sobre todo– que las armas fueron confiscadas:
- Una escopeta Bayard calibre 16 de dos caños
- Una escopeta sin marca calibre 28 de 2 caños
- Una escopeta W.H. Hamilton calibre 28 de dos caños
- Siete Winchester calibre 44.
- Doce revólveres Orbea calibre 38 largo
- Cuatro revólveres Colt calibre 38 corto.
- Un revólver V.S. calibre 38 largo
- Un revólver R.S. calibre 38 largo
- Ciento un proyectiles calibre 38 largo
- Treinta y dos proyectiles calibre 38 corto
- Siete proyectiles de pistola calibre 45
- Elementos varios (pistoleras, cananas, etc.).


    Otro procedimiento de patrulla naval, esta vez el 22 de septiembre de ese año ’55 y en la ciudad de Azul, no tuvo el mismo final: los marinos buscaron armas que “se presumía” estaban en poder de Manuel Chaves, como responsable de la central obrera. Dos allanamientos, a la CGT y al predio del fondo del edificio (ruinas de la antigua Escuela 2) dieron resultado negativo esa noche. También la requisa en el domicilio de Chaves, sólo que éste fue abatido con tres tiros en la cabeza. Las armas se buscaron después. Y no se hallaron.


Publicado: 1/2/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.


4 /  Serie Golpe 1955 /  La disputa entre militares y los muertos azuleños


Primavera roja en Azul


En cercanías a Tres Arroyos, una columna del 2 de Artillería de Azul fue atacada por la aviación de la Marina de Guerra. El vuelo rasante de un DC-3 hizo que un chofer maniobrara atemorizado, provocando el vuelco del camión sanitario y, como luctuoso resultado, la muerte por aplastamiento de dos azuleños.



   El 16 de septiembre de 1955 más de un azuleño levantó la vista al cielo para observar el avión Beechcraft que sobrevoló en amplios círculos, unos cuantos minutos. Lo que nunca supieron los vecinos de la ciudad es que esos aviones navales observaron la región centro bonaerense con el objetivo de localizar tropa enemiga y, de recibirse la orden como en el caso de Bahía Blanca, bombardear el regimiento. (Ver Nota 1, en la que se mencionó que la Marina de Guerra detectó los movimientos de refuerzo que iniciaron viaje el 16 de septiembre de 1955).
    Entre las unidades desplazadas, en defensa del gobierno constitucional, estuvo la de Azul (Regimiento 2 de Artillería). Fue atacada antes de llegar a su meta y el hecho produjo la muerte de dos azuleños.
    El sumario de carácter “Secreto” de la Marina de Guerra, que lleva por título Historia de las Operaciones Militares de la Marina de Guerra durante el Movimiento Revolucionario del 16/23 de setiembre de 1955, nos revela qué ocurrió el segundo día del golpe de Estado.

17 de septiembre

    Aviones de la Base Espora, “a 0630 horas, a la salida del sol, [iniciaron] las exploraciones aéreas en los siguientes sectores Azul-Olavarría, Tres Arroyos-Tandil, Río Colorado-Neuquén y San Antonio-Patagones”. (Folio 81)
    Las posiciones habían sido detectadas el día anterior, por lo que a las 9 de la mañana “un avión DC-3 de Aerolíneas Argentinas plegado al movimiento [se refiere a la “Revolución Libertadora”] que efectuaba exploración en el sector Tres Arroyos-Tandil descubre una columna del Ejército que se aproxima a Tres Arroyos. Este avión efectúa una pasada rasante sobre la misma, motivando la dispersión de la columna y el vuelco de un camión.” (Folio 82)
    El informe de Espora concluye afirmando que, después de las 13 horas, “el Regimiento 2 de Artillería de Azul que había sido bombardeado en Tres Arroyos, regresa a su base con los efectivos reducidos por el ataque sufrido.” (Folio 83)
    Otro informe relacionado con el caso del regimiento A-2 de Azul, pero procedente del Comando de Operaciones Navales, fue más preciso: “[El día 17-9] El avión que efectuaba la exploración aérea en el sector Tres Arroyos-Tandil informa haber descubierto una columna del Ejército sobre la ruta 3, aproximándose a Tres Arroyos. Al mismo tiempo el avión hizo una pasada rasante sobre la columna lo que motivó la dispersión de la misma y el vuelco de un camión. Este avión era un DC-3 de Aerolíneas Argentinas. A esa hora el tiempo empezó a empeorar bajando considerablemente el plafond y disminuyendo la visibilidad. Se envió un avión [Beechcraft] a efectos de bombardear la columna. El mismo la localizó en las inmediaciones de Tres Arroyos y la bombardeó sin resultados debido al bajo techo, al mismo tiempo arrojó volantes intimando a la misma a plegarse al movimiento [golpista]. Se le hizo fuego con ametralladoras y fusiles.” (Folio 96)
   
Amenazas desde el aire

    Si se observan las comunicaciones de pilotos y bases, los detalles se van sumando: faltaban pocos minutos para el mediodía del 17 de septiembre de 1955, cuando uno de los aviones encargados de observar los movimientos del Ejército sobre la ruta 3 envió dos mensajes urgentes. El avión se identificó como “Tábano Cinco”. A las 11,37 horas emitió: “Observo cinco camiones del Ejército en ruta tres entre Chillar y Azul rumbo a Azul detenidos en ruta”. (Folio 104) Y a las 11,42: “Regimiento Azul aparentemente listo punto Personal formado plaza armas con artillería.”.
    Poco antes de ser atacada la columna del 2 de Artillería de Azul, desde el Comando del Sector Sur (Base Aeronaval Comandante Espora) se había enviado la siguiente advertencia, como se indicó más arriba, a través de volantes arrojados desde un Beechcraft: “Camaradas de Azul: No avancen. No hagan correr más sangre inútilmente. Estos ataques los perseguirán todo el viaje y al final los espera la poderosa Infantería de Marina con fusiles automáticos. Los ejércitos de Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, la Flota de Mar y la Marina toda ya terminarán con la tiranía. El Regimiento Cinco ha sido bombardeado y reducido. Aún están a tiempo de evitar más derramamiento de sangre. No sigan avanzando.” (Folio 135)
    Ese mensaje tiene un antecedente directo. El día anterior, 16 de septiembre, cuando comenzó el movimiento que luego se denominará “Revolución Libertadora”, el capitán de navío Arturo H. Rial (Comandante Revolucionario Sector Sur–Bahía Blanca) le envió la siguiente carta al presidente Perón:
   “Señor General: le pido que evite mayor sacrificio a sus hombres. Posiblemente Ud. no tiene clara la situación. No tendrá apoyo aéreo. Toda la aviación está en nuestras manos excepto 4 aviones en Morón. Espero que comprenda que no tengo más remedio que hostigarlo hasta el límite de mis fuerzas, que irán en aumento en razón inversa de la distancia que nos separa. A menos que nos pongamos de acuerdo. Le ruego que medite sobre la circunstancia de que estimamos que nuestra posición es la que corresponde a los argentinos y estamos dispuestos a ir hasta el fin y que muchos de sus jefes y oficiales piensan lo mismo. Hoy hemos recibido con los brazos abiertos a un teniente coronel y cinco oficiales de su tropa que se han pasado a nuestras filas. Dejaré de bombardearlos en cuanto Ud. me mande un emisario de grado no inferior a teniente coronel para parlamentar y si Dios lo ilumina, para marchar juntos hacia la victoria que está muy próxima. Lo saluda cordialmente [Firma Rial].” (Folio 103)
   
Vuelco mortal

    Ahora es posible avanzar en el punto central: ¿Qué ocurrió con la formación del regimiento azuleño en cercanías de Tres Arroyos?
    El sábado 17 de septiembre amaneció tormentoso. A dos kilómetros al oeste de la ciudad de Tres Arroyos, la columna de artilleros azuleños fue embestida: el vuelo rasante de un avión DC-3 atemorizó de tal manera al chofer del camión sanitario que, con una brusca maniobra, produjo el vuelco del vehículo. Las consecuencias fueron trágicas para dos vecinos azuleños.
    Por aplastamiento murió el sargento Ciappina y, once días después y como consecuencia de las gravísimas heridas recibidas, el joven conscripto Raúl Moguillansky.
    
Contra el olvido

    Es necesario recuperar del olvido estas identidades. Domingo Benito Ciappina tenía 34 años de edad. Había nacido en Cacharí el 22 de marzo de 1922, pero vivió luego y estudió en Chillar. Ingresó al cuartel de Olavarría y se trasladó a la unidad de San Martín de los Andes. Con sus profesiones de radiólogo y enfermero, obtuvo finalmente el traslado hacia la ciudad de Azul, en el regimiento 2 de Artillería. Estaba casado con Josefa López y tenía tres hijos: José Domingo, Ana María y Stella Maris Ciappina. Sus hermanos eran Carmelo, Víctor, Dora y José Ciappina.
    “Era el sargento Ciappina una persona adornada de nobles sentimientos, de exquisita bondad y de trato afable, todo lo cual le granjeó múltiples simpatías”, publicó El Tiempo en su edición del domingo 18 de septiembre de 1955 (Pág. 8).
    Raúl “Nino” Moguillansky, era estudiante de Medicina y, por lo tanto, ofició en el cuartel de Azul como ayudante de enfermería. Tenía 21 años de edad. En Azul, había integrado el Centro Cultural Horizontes, y en su vida como universitario, participaba del CUA. Su deceso se produjo en el Sanatorio de Tres Arroyos –luego de dos intervenciones quirúrgicas con las que se intentó salvarle la vida– la noche del miércoles 28 de septiembre de 1955.
    “La lluvia se mezcló con las generosas lágrimas ayer a la tarde, cuando recibieron sepultura en el cementerio local los restos del joven azuleño Raúl Moguillansky, soldado conscripto y universitario, que perdió la vida a consecuencia de haber volcado, durante los recientes sucesos que conmovieron al país, un camión del Regimiento 2 de Artillería Montada Reforzado”, puede leerse en El Tiempo del 30.IX.1955 (Pág. 3).
    Moguillansky fue sepultado el día 29, en una ceremonia con ritual hebreo a cargo de Salomón Chorne, en el cementerio de Azul. (Continúa en próxima edición).


Publicado: 29/1/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.


El sargento Domingo Ciappina, operando el equipo radiológico.


El sargento Domingo Ciappina, en un retrato conservado por la familia.



viernes, 17 de marzo de 2017


3 / Serie Golpe 1955 /  Cómo se involucró el Regimiento A-2


Azul y el golpe de Estado de 1955


Los expedientes relacionados con la “Revolución Libertadora” permiten esclarecer algunos momentos eclipsados de esta historia. La Marina de Guerra pergeñó su rol estratégico para atacar al gobierno peronista y, el día 16 de septiembre, atacó con bombas al Regimiento 5 de Bahía Blanca. La tropa del A-2 de Azul, todavía leal al gobierno del presidente Perón, salió de los cuarteles en refuerzo de la unidad atacada.





    El 16 de septiembre de 1955 fue el día de inicio para el golpe de Estado que puso fin al segundo gobierno de Perón. Un derrocamiento llorado por buena parte de las masas populares, pero también celebrado por diversos sectores: la Iglesia católica, los ruralistas, el radicalismo y el socialismo, entre otros. En Azul, la autodenominada “Revolución Libertadora” fue gratamente recibida.
  En el momento de conocerse la carta presidencial del día 19 –que los golpistas interpretaron como una dimisión– la Plaza San Martín congregó a vecinos azuleños que entonaron el Himno Nacional y gritaron enfervorizados “¡Libertad! ¡Libertad!”.
  Es posible leer todas estas cuestiones en la prensa de la época, entre la que se destaca este diario.
  Sin embargo, existen nuevos elementos que permiten profundizar lo ocurrido durante esa etapa, que marcó a fuego al país con la división de la ciudadanía entre peronistas y antiperonistas (partición que más tarde se repitió con otros sesgos políticos).
   Los elementos referidos fueron hallados por el autor en expedientes vinculados al golpe de 1955, que se mantuvieron lejos del alcance público “bajo siete llaves” hasta hace muy poco tiempo, cuando fueron desclasificados.
  Fundamentalmente, en esta primera parte haremos referencia al sumario de carácter “Secreto” de la Marina de Guerra, que lleva por título Historia de las Operaciones Militares de la Marina de Guerra durante el Movimiento Revolucionario del 16/23 de setiembre de 1955.
   Este es, en consecuencia, el primero de una serie de artículos sobre la vinculación de Azul (y de algunos azuleños, particularmente) con el proceso nacional de junio a septiembre de 1955. Un proceso que presenta varios aspectos, fundamentales, hasta ahora desconocidos.

   La conjura

   El Folio 4 del documento citado, deja perfectamente en claro el aspecto interno del plan golpista: “Las Operaciones Militares realizadas por la Marina de Guerra durante la revolución del 16 de septiembre [de 1955], fueron efectuadas en base a la utilización total del Poder Naval y Aeronaval que disponía en esos momentos la Institución con el objeto de [entre otros aspectos] efectuar golpes de mano, ataques y rechazo a cualquier fuerza terrestre en oposición”.
  La “utilización total” de su poder incluyó al Arsenal Naval Azopardo, entre las instituciones militares protagonistas. (Ver recuadro Partícipes…)
  El Folio 5 contiene información relevante: “[...] Es importante destacar que el Ejército concibió, planeó y ejecutó el movimiento operando desde fuera de ese centro vital de poder leal, que eran la Capital y Gran Buenos Aires para converger hacia él en fuerza, aislándolo del resto del país, previéndose, lógicamente, que este modo de acción general iba a dilatar las operaciones en forma tal que todo el sistema leal fuera agrietándose y desmoronándose, dando lugar a que las importantes fuerzas morales y las pocas militares que obraban desde dentro [del] mismo centro, actuaran también solidarias con el cerco que se cerraba, contribuyendo y precipitando la victoria revolucionaria. No escapaba a los planes revolucionarios que, la Capital y Gran Buenos Aires, constituidos en único núcleo poderoso y organizado del Gobierno, iba a tener que ser desplazado de ese centro en tantas direcciones como el ataque propio lo exigiera (con el grave inconveniente que hacia el mar ellos no podían hacerlo), lo cual significaba la única forma de hacer débil lo que, por tanto tiempo, se pensó sería inconquistable.”
   El esquema se refiere a la participación del general Eduardo Lonardi, con epicentro de su fuerza en Córdoba, y el apoyo fundamental del almirante Isaac F. Rojas, desde su base operativa de Río Santiago. Las dos palancas de una pinza que se cerraría sobre el poder de Perón.
  De acuerdo con ese plan, el informe destaca: “Dentro de esta concepción las unidades de la Marina de Guerra eran las que más posibilidades tenían de golpear rápidamente el centro de poder enemigo [Perón], precipitando su caída por las consecuencias obvias que significa el cerrar el acceso vital que es el Río de la Plata y el litoral marítimo.” (Folio 5)
   Estos elementos documentales determinan el rol fundamental que tuvo la Marina de Guerra en el ataque golpista del ‘55, ya que muchas veces se ha hecho hincapié en el protagonismo del Ejército. El cerco involucró el estuario rioplatense y el ataque de posiciones interiores, en ciudades y aledaños.
   El expediente de la Marina de Guerra contiene los “partes” de cada unidad militar, que refieren su participación en el golpe de Estado. Se trata de unas 600 fojas que, al organizar los datos, nos permiten establecer qué ocurrió cada día, entre el 16 y el 23 de septiembre, con las unidades vinculadas a la ciudad de Azul.

   16 de septiembre

   La base naval de Puerto Belgrano “captó” un mensaje de la unidad de Ejército de Bahía Blanca: “Entre las 1400 y 1500 horas el Regimiento 5 solicita refuerzos a los Regimientos de Azul y Olavarría. Por esta razón se reinician a 1600 horas las conversaciones con aquel, pero su Jefe [del R–5] sólo se empeña en maniobras dilatorias sin definirse y en procura, evidentemente, de ganar tiempo en espera de refuerzos.” (Folio 80, apartado B1)
   Desde la Base Aérea Comandante Espora el informe fue más específico: “A 0800 horas se inician exploraciones para vigilancia de los Regimientos de Tandil, Azul y Olavarría”. (Folio 94) “Entre 14 y 1500 horas se tiene conocimiento que el Regimiento 5 solicita refuerzos a los Regimientos de Azul y Olavarría. Por esta razón a 1600 horas se reinician conversaciones con el Regimiento 5, pero su jefe se empeña en maniobras dilatorias sin definirse. En conocimiento de que unidades de la provincia de Buenos Aires están por marchar sobre Bahía Blanca, el Comandante envía un ultimátum al Teniente Coronel Albrisi, colocando una patrulla aérea sobre el regimiento y exigiéndole su rendición. El jefe del Regimiento 5 contesta que se trasladará a la Base [Espora] para parlamentar. Transcurrido un tiempo prudencial se comprueba que el jefe y el segundo jefe no se han movido para Espora, por lo cual el Comandante informa telefónicamente al 5 que el regimiento será bombardeado en un plazo de dos (2) minutos. Acto seguido se da la orden por torre de control, a la patrulla aérea que bombardee el regimiento, lo cual se cumple aproximadamente a 1945 horas. Hubo oposición de fuego de fusiles y ametralladoras alcanzando un proyectil a uno de los pilotos [en] una pierna. No obstante este piloto consiguió regresar sin inconveniente.” (Folio 95) Mientras tanto, sobre Azul sólo se realizó una observación aérea de los movimientos internos del regimiento.
   La Marina de Guerra, el día 16, logró interceptar otro mensaje, directamente de las fuerzas leales al Gobierno nacional. De esa manera, confirmó el movimiento de tropas: “Siendo aproximadamente las 0700 horas del día 16 de septiembre, el General de Brigada Eusebio Modesto Molinuevo, Comandante de la Tercera División de Caballería, recibió la orden de marchar hacia Bahía Blanca para atacar Espora y Puerto Belgrano. Se le subordinó el Regimiento 2 de Azul y una batería antiaérea de la Escuela A. A. de Mar del Plata” (Folio 211). Implicó que los regimientos, el de nuestra ciudad entre ellos, se movilizaron en ese momento como fuerzas leales al gobierno de Perón.
   Horas después la patrulla aérea “Libertadora” detectó al grupo movilizado: “El día 16 en las últimas horas de la tarde se avanzó hacia Tres Arroyos como punto de reunión del Regimiento 1 de Caballería de Tandil, del Regimiento 2 de Caballería de Olavarría, del Destacamento de Comunicaciones 3, del Destacamento de Zapadores 3 y del 1er. Grupo de Artillería del Regimiento 2 de Artillería de Azul”. (Folio 212)
  El hecho de haber descubierto estos movimientos de fuerzas leales al Ejecutivo nacional, posibilitó los pasos fundamentales del día 17, que fueron determinantes para la Marina de Guerra y para el Regimiento 2 de Artillería de Azul.
  También, fueron lacerantes para dos familias azuleñas, como se verá en la próxima entrega de esta serie de artículos.


Publicado: 22/1/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.



Partícipes necesarios


    Las instituciones de la Marina de Guerra que protagonizaron el golpe septembrino de 1955 fueron las siguientes, según consta en el Folio 5 del expediente recuperado:
   Sector Río Santiago:
-Base Naval Río Santiago
-Hospital Naval Río Santiago
-Estación Aeronaval Fuerte Barragán
-Fuerza Naval del Plata
-Escuela Naval Militar
-Liceo Naval Militar
-Astillero Naval Río Santiago
-Isla Martín García
   Sector Puerto Belgrano:
-Base Naval Puerto Belgrano
-Base Aérea Cte. Espora y Fuerza Aeronaval Zona Naval Marítima
   Flota de Mar y:
-Escuela Mecánica de la Armada
-Arsenal Artillería Marina-Zárate
-Arsenal Naval Azopardo
-Arsenal Naval Buenos Aires
-Estación Aeronaval Río Gallegos
-Servicio Exterior
-Buque Hidrográfico Sanavirón
-Buque Tanque Punta Loyola
-Rompehielos General San Martín
-Estación Aeronaval Madryn-Chubut

-Base Naval Mar del Plata.


Datos del ataque golpista

Total de horas voladas: 1.111
Total de bombas arrojadas: 646
Total de aeronafta consumida: 175.408 litros
[...] Total de aviones que volaron: 70

(Operaciones del 16 al 20 de septiembre de 1955, Folio 102)




Organigrama de las fuerzas que tenían por misión atacar las bases de Puerto Belgrano y Espora,
al mando del general Molinuevo. El A-2 aparece en la parte inferior izquierda.









2 / Serie Golpe 1955 /  El ataque aéreo del 16 de junio de 1955


Roberto Lucio Cano, el azuleño que murió
durante el bombardeo a Plaza de Mayo


Era odontólogo y trabajaba en el Ministerio de Salud de la Nación. Al inicio del ataque sobre Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, intentó socorrer a las víctimas. Fue acribillado por la aviación que, en ese momento, atacaba con el objetivo de eliminar al presidente Perón. Cano había tenido una intensa actividad en la ciudad de Azul.




    Roberto Lucio Cano era azuleño y en 1955 estaba en la ciudad de Buenos Aires, dedicado a su actividad profesional. Era odontólogo y cumplía funciones en el Ministerio de Salud de la Nación, cuando las bombas comenzaron a desprenderse de las escuadrillas de aviones y destruir todo a su paso, bajo la llovizna, el mediodía del 16 de junio.
    Junto con algunos de sus colegas, y ante la gravedad del ataque –que rápidamente desperdigó humo, fuego y sangre–, Cano corrió hacia la Plaza de Mayo impulsado por un objetivo: socorrer a las víctimas. Al llegar a la plaza fue alcanzado por una ráfaga de metralla disparada desde los aviones atacantes.
    En esta serie de artículos se ha indicado que el primer ataque, sobre Plaza de Mayo y Casa de Gobierno, fue realizado por cinco bimotores Beechcraft (dotados de bombas de 110 kilogramos) y quince monomotores North American AT-6, que portaron bombas de 50 kilogramos y dispararon ametralladoras calibre 7,65. (Expediente “Reservado”: Presidencia de la Nación, Casa Militar, Síntesis de los acontecimientos desarrollados durante la jornada del 16 de junio de 1955 en la Casa Rosada, Folio 1 y ss.)
  Se indica, además, que Cano tenía 56 años de edad y que cayó mortalmente alcanzado por las balas, durante la “asonada” de Plaza de Mayo. (Erróneamente, en la edición del 18.6.1955, Clarín informó que Roberto L. Cano, CI 412.814, era de profesión “enfermero”).

    Vida en Azul

    El azuleño acribillado en Plaza de Mayo el mediodía el 16 de junio de 1955, había nacido el 21 de marzo de 1899. Datos recopilados por su familia permiten establecer que, en 1918, egresó de la Escuela Normal como Maestro Normal Nacional y que, de inmediato, se trasladó a Buenos Aires para realizar un bachillerato en el Nacional Pueyrredón. Culminó esos estudios en 1921.
   Roberto Lucio Cano tuvo siete hermanos: Julio, Anatilde, Alicia, Matilde, Herberto, Haydée, y Adolfo. Su padre fue Abelardo Cano Arciz. Había nacido en 1872 en España, aunque luego su familia se radicó en Azul. En 1919, Cano Arciz fue electo intendente municipal y asumió en 1920, en representación de la Unión Cívica Radical (UCR). Gobernó la comuna hasta 1922 y murió diez años después, en su domicilio de Mitre 779. La madre, Juana Castet de Cano, era azuleña y había nacido el 16 de junio de 1880. Se casó a los 22 años con Abelardo Cano y falleció en La Plata el 22 de diciembre de 1951 (Diario del Pueblo, 22.12.1951).

    Instituciones

   En la edición de este diario del 9 de julio de 1939 puede leerse que Roberto Lucio Cano se graduó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1926. El título obtenido en la Facultad de Odontología fue el de “Cirujano Dentista”. Inició sus actividades profesionales en Azul en 1927: el consultorio lo instaló en la calle 9 de Julio N° 575. Se casó con Herminia Del Buono, una antigua compañera de escuela que, para el momento de su matrimonio, se había recibido de profesora de gimnasia y música.
    Cano, además, desarrolló una intensa actividad institucional en su ciudad natal. En 1936 se constituyó el Círculo Odontológico de Azul. La primera comisión fue presidida por el Dr. Romeo A. Bugallo, mientras que Roberto Lucio Cano resultó designado como primer vocal (El Tiempo, 22.8.1936). El resto de los odontólogos que integraron la comisión fueron: Juan Iturralde, secretario; Angélica Infantino, tesorera; y Osvaldo Belsito, vocal. Se fijaron como principal objetivo el de lograr una sede social para el Círculo, lo cual se materializó tiempo después. En el período 1938-1940, Roberto L. Cano ejerció la presidencia de la entidad.
    Entre 1932 y 1943, se desempeñó como Secretario del Consejo Escolar de Azul. En 1941 integró la comisión Pro-Monumento al Libertador General San Martín y, al año siguiente, el odontólogo azuleño participó del acto en el que se plantó un retoño del histórico pino de San Lorenzo, ejemplar que aún se conserva en la loma del Parque Municipal de Azul.
    Además de esposa, Roberto L. Cano, al momento en que fue baleado durante el ataque sobre Plaza de Mayo de 1955, tenía dos hijos, Herminia B. Cano de Dupuy y Roberto M. Cano, y una nieta, María Beatriz Dupuy. (El Tiempo, 19.6.1955)

    Bajo el fuego

   Si bien había logrado desarrollar su vida profesional en Azul, desde “hace unos años el doctor Cano se trasladó a la Capital Federal y desempeñaba actualmente un alto cargo profesional en el Ministerio de Salud Pública de la Nación”, se informó en estas páginas, el día después de los bombardeos sobre Plaza de Mayo.
   El 16 de junio de 1955, Roberto L. Cano ingresó al Ministerio de Salud, ubicado en Paseo Colón 367, temprano, por la mañana. En su despacho atendió labores del día. Pasadas las 12, al escuchar los primeros estallidos producidos por el bombardeo aéreo, muy cerca de su lugar de trabajo, “junto con otros profesionales del Ministerio de Salud Pública concurrió de inmediato a socorrer los heridos. Estaba en esa humanitaria tarea cuando otras bombas arrojadas por los aviones revolucionarios le causaron la muerte.” (El Tiempo, 19.VI.1955, Pág. 3) Hemos señalado, anteriormente, que las heridas mortales recibidas por Cano fueron de metralla, no de esquirlas de bombas. En el momento del hecho la información no logró ser precisa.
    Poco después, el ministro de Salud Pública de la Nación, doctor Conrado Bevacqua, a través de un comunicado dirigido a la prensa, rindió homenaje “a la memoria del Dr. Roberto L. Cano junto con otros servidores de ese ministerio que perdieron la vida en esa trágica jornada”, a la vez que dispuso “la colocación de una placa en el hall del ministerio con el nombre de todos ellos”.
   Herminia, la esposa de Roberto L. Cano, vivió horas de profunda angustia al no obtener noticias de su marido, luego del ataque con bombas sobre Plaza de Mayo. La mujer realizó gestiones y averiguaciones durante la tarde el jueves 16 de junio y todo el día viernes, infructuosamente. Recién en la madrugada del sábado 18 logró confirmar lo ocurrido a su infortunado esposo e identificar el cuerpo en una dependencia hospitalaria porteña.
  “La noticia de su desaparición ha consternado a nuestra ciudad”, se afirmó en este diario. Y se puntualizó, en la misma publicación: “Era el doctor Roberto L. Cano una figura sinceramente querida en todos nuestros círculos. Su gentileza, su caballerosidad, su extraordinaria bondad, le habían conquistado afectos muy hondos que, en muchos casos, provenían de la niñez.”
   Al igual que lo ocurrido con el sargento Domingo Ciappina y el conscripto Raúl Moguillansky, el caso del odontólogo Cano, hasta la publicación de esta serie de artículos, había pasado al olvido, a pesar de tratarse de hechos que conmocionan aún al país, como es el caso de los bombardeos del 16 de junio sobre Plaza de Mayo y el estallido de la “Revolución Libertadora”, el 16 de septiembre de 1955.
   Idéntica situación de olvido (o de indiferencia) había registrado, durante cuarenta años, el caso del sindicalista de CGT Azul, Manuel Chaves, rematado a balazos por un piquete de la Marina de Guerra la noche del 22 de septiembre de 1955.



Publicado: 15/1/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.



Roberto Lucio Cano, el odontólogo muerto en la asonada de Plaza de Mayo, acribillado por
 la aviación que atacó la Casa de Gobierno con el fin de eliminar al presidente Perón.

El frente del Ministerio de Hacienda, sobre Paseo Colón, acribillado a balazos por los aviones
 que participaron del ataque del 16 de junio de 1955. En ese escenario fue ultimado el
 odontólogo azuleño por una ráfaga de metralla.



1 / Serie Golpe 1955 /  El ataque aéreo del 16 de junio de 1955


El azuleño que bombardeó Plaza de Mayo



Carlos Enrique Carús tenía grado de capitán y pertenecía a la flota aérea de la base Morón. Su apodo era “Curro”. El 16 de junio de 1955 encabezó una flotilla que atacó el centro político de Buenos Aires con el objetivo de eliminar al presidente Perón y, con él, a su gobierno. El propósito no se cumplió. Pero las ráfagas de metralla arreciaron sobre Plaza de Mayo, junto con las bombas lanzadas desde los Gloster Meteor.




    La jornada golpista del 16 al 23 de septiembre de 1955 tuvo un violento precedente, el 16 de junio de ese año, cuando una flotilla aérea intentó eliminar al presidente Perón y atacó la Casa de Gobierno y zonas aledañas estratégicas, como la Plaza de Mayo. Los muertos, por las bombas de 100 y 50 kilos y las ráfagas de metralla 20 mm. de las aeronaves, se contaron por decenas. Ese día, Azul tuvo la extraña particularidad de contar con un victimario y una víctima.
   
    Conmoción Interna

    El azuleño Carlos Enrique “Curro” Carús encabezó la escuadrilla de la VII Brigada de la Fuerza Aérea con asiento en Morón, que, en un momento fundamental del 16 de junio, piloteó los poderosos caza Gloster Meteor. De origen británico, esta serie de aviones había tenido una destacada participación durante la Segunda Guerra Mundial y fueron incorporados por la Fuerza Aérea Argentina en los años ‘40.
   Son los expedientes desclasificados de la época los que contienen los elementos probatorios. Por ejemplo, uno que indicó en su portada “Secreto”, del Ministerio de Guerra, denominado Informe de los sucesos de la Revolución del 16 de junio de 1955.
  En el Folio 34 se deja perfectamente en claro que se organizó “la provisión, distribución y preparación del armamento de los aviones, sus bombas, portabombas, espoletas, etc. en especial a partir del 1° de junio del corriente año”. Esto confirma que la asonada fue preparada con suficiente anticipación. No se trató, pues, de un “acto espontáneo”.
    El día 16 de junio, a las 11,30 se adoptaron las primeras medidas en jurisdicción de la Marina de Guerra, luego de una orden emitida por el Comando Naval (Folio 70).
    Poco antes de que los golpistas rociaran con bombas la Plaza de Mayo, a las 12,40 la comandancia de la Base Naval Puerto Belgrano, a la par que informó la puesta en vigencia del Plan CONINTES, entregó una orden para que fuese leída a la tropa, a través de sus jefes: “Se recuerda al personal que por imperar el Estado de Guerra Interno debe cumplir estrictamente las órdenes y consignas impartidas, en su defecto será pasible de las sanciones disciplinarias previstas en el Código de Justicia Militar en la parte correspondiente al Estado de Guerra”. (Folio 71) Este tipo de orden es la que explica por qué aparecieron conscriptos, muchas veces, en operaciones militares, desde allanamientos hasta golpes de Estado.

    Raíces en Azul

  El aviador militar Carlos Enrique “Curro” Carús nació en Azul y tuvo siete hermanos: María Clotilde, María Emma, María Elena, José Agustín, María Isabel, Clotilde Gloria y Agustín Juan. Su madre fue Emma Marquestau.
    El padre de “Curro” fue el exintendente de Azul por el partido conservador, Agustín J. Carús. Había nacido en Azul en el año 1887, era hijo del martillero José A. Carús –de notoria actividad mercantil en Azul a fines del Siglo XIX– y estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Se graduó en 1914 y, poco después, retorno a Azul. En representación del conservadurismo argentino, Agustín J. Carús no sólo fue intendente de Azul, sino diputado provincial por tres períodos y diputado nacional en dos oportunidades. En la nota necrológica –publicada en este diario el 28.5.1963– se destacó que en 1930 fue designado intendente y gobernó durante esa década, aunque hubo interinatos. Se recuerdan algunas obras de su gestión: el balneario, el Mercado municipal, las portadas del Parque y del Cementerio, entre otras. Murió el 27 de mayo de 1963, en el Hospital de Aeronáutica de la Capital Federal. Los restos fueron desplazados hasta Azul en un avión ambulancia. Por su parte, en el avión “Independencia” de la Presidencia de la Nación se transportó a los familiares, para realizar el sepelio en esta ciudad.

    El ataque

   “Curro” Carús estudió en Azul y su pasión por los aviones lo impulsó a ingresar en la Fuerza Aérea Argentina. Para 1955, estaba incorporado, con grado de capitán, al Grupo 3 de Caza de la VII Brigada (Base Aérea de Morón). El comandante, en ese momento, era el comodoro Carlos Alberto Soto.
   Las órdenes que recibieron los pilotos –entre ellos Carús– aquella mañana del 16 de junio de 1955 fueron directas: debían eliminar a Perón. El azuleño no participó de los dos primeros vuelos que realizaron los cinco bombarderos Beechcraft –que arrojaron bombas de 100 kilogramos–, seguidos por quince North American AT-6, diseñados para poder realizar un bombardeo en picada. Estos equipos fueron los responsables de los primeros ataques sobre Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, pasadas las 12,30 del 16 de junio de 1955 (Como desarrollaremos en otro artículo, en esos primeros bombardeos fue muerto otro azuleño, que caminaba rumbo a la plaza).
 Según establece otro de los documentos consultados –de carácter “Reservado”: Presidencia de la Nación, Casa Militar, Síntesis de los acontecimientos desarrollados durante la jornada del 16 de junio de 1955 en la Casa Rosada– el día 16 el presidente Perón inició su actividad a las 7, con las audiencias previstas. “En el curso de la mañana se habían recibido distintas noticias, las que, preferentemente, eran propaladas por personas vinculadas con el clero […] Estas noticias podrían configurar la gestación de un acto subversivo”. (Folio 1)
   Poco antes de las 11, Perón fue informado sobre el inicio de una conspiración. Por ese motivo se retiró de Casa de Gobierno y se alojó en el Ministerio de Ejército. (Folios 2-3) Además, se establecieron puestos de combates en diferentes puntos estratégicos de la Casa Rosada.
   “A las 12,40 horas, aproximadamente, del día 16 de junio, el histórico edificio sufrió las tremendas sacudidas producidas por la explosión de potentes bombas aéreas. El incesante rugir de motores de aviones evidenciaba la ejecución contra el edificio, francamente expuesto, de una acción aérea planificada”. (Folios 4-5) Al mismo tiempo, tres camiones y un jeep con tropa de Infantería de Marina abrieron fuego “con pistolas ametralladoras, contra la Casa de Gobierno a la altura del Salón de Acuerdos”, y luego contra otros sectores del edificio.
   El expediente citado revela que Carús participó del ataque de las 15,30. Fue el capitán de la escuadrilla, que voló a baja altura sobre la avenida Rivadavia. En cercanías del Cabildo, los pilotos abrieron las compuertas para iniciar el bombardeo. Primero lo hizo Carús y luego tenientes Luis A. Soto, Juan Carlos Carpio, Guillermo Palacios y Enrique Marelli. Acribillaron la sede gubernamental y giraron en torno al Río de la Plata, para volver y ametrallar la parte posterior del edificio. “Alrededor de las 15,30 horas, se intensifica el ataque terrestre y aéreo rompiéndose, de esta manera, la pequeña tregua que vivieron sus defensores [...] Poco después, se produce un intenso ataque aéreo rebelde, ejecutado por aviones de bombardeo y ataque [Gloster Meteor], sobre la Casa de Gobierno, y del Pueblo que ocupaba las calles adyacentes.” (Folios 11-12)
   Para las 17 la Marina de Guerra, al ver fracasado su intento golpista, ya había iniciado el proceso de rendición. A muchos sorprendió, entonces, que a las 17,30 otra escuadrilla de cazas Gloster Meteor –también al mando de Carús y conformada además por los tenientes Rafael Cantisani, Armando Jeannot y Enrique Marelli– reapareció volando a baja altura y disparó contra el Departamento de Policía, el Ministerio de Comunicaciones y, nuevamente, la Casa de Gobierno. De pasada, los pilotos atacaron la manifestación que realizaba la CGT en Plaza de Mayo. Allí murió el dirigente obrero Héctor Pessano, junto con muchos otros. Señala el expediente: “[Después de las 17 horas] La calma fue interrumpida por un nuevo ataque aéreo dirigido al edificio de la Casa de Gobierno, produciendo nuevos derrumbamientos de sus techos y paredes […] El último pasaje de los aviones enemigos fue hecho por dos máquinas a reacción que, en su fuga, ametrallaron la Casa de Gobierno y al público que ocupaba la Plaza de Mayo, mientras la defensa antiaérea propia rechazaba el insólito ataque hecho al Pueblo indefenso.” (Folio 14)
   La mayoría de estos aviadores, luego de atacar con bombas y metrallas la zona de Plaza de Mayo y Casa de Gobierno, continuaron viaje hacia Uruguay, país que les dio refugio en concepto de “asilo político”. El de esa jornada, para algunos investigadores, fue el auténtico bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, aunque desde la propia fuerza se afirma que ello ocurrió recién en la Guerra de Malvinas (1982). Las víctimas de los bombardeos del 16 de junio de 1955 sumaron más de trescientas, y hubo al menos dos mil heridos graves, parte de los cuales sobrevivieron lisiados.

   Partición argentina

   La Argentina, dividida sangrientamente en peronismo/antiperonismo, fue testigo el 28 de septiembre de 1955 de un hecho singular. Ese día retornaron, entre otras personas, los pilotos que protagonizaron los bombardeos del 16 de junio. Fueron 201 civiles y militares que se habían exiliado en Uruguay y 173 cadetes del Liceo Naval Almirante Brown los que arribaron a Puerto Nuevo, en Capital Federal. Unas quince mil personas, según estimó El Tiempo en su edición del día 29, los recibieron entonando el Himno Nacional Argentino. El capitán Carlos Enrique Carús “tenía una hinchada muy numerosa, al punto de ser uno de los que mayores muestras de simpatía y afecto recibieron”.
   La crónica periodística añade: “También era fácil de advertir que desde el muelle un cartelón [indicaba] Estudiantes exilados, ¡Viva FUA! […] Curro Carús descendió detrás [del profesor Esteban F.] Rondanina. En ese momento el cronista vio a una señora que pedía paso entre los marineros y soldados. Era la señora madre del aviador que [caía] con toda su ternura en los brazos del hijo, en una escena de contagiosa emotividad. ‘Esto es por ti, Curro, esto es por ti, hijo mío’, decía sollozando la madre que tantas horas de angustia había vivido” (El Tiempo, 29.9.1955, Pág. 1).
  Naturalmente, los decretos de baja de los militares, marinos y aviadores que participaron de los bombardeos del 16 de junio, con la “Revolución Libertadora”, quedaron sin efecto (La Razón, 19.8.1955; La Nación, 8.7.1955; Clarín, 18.6.1955).

    Misiones y distinciones

   “Curro” Carús, uno de los pilotos que portó la consigna “Cristo Vence” en los Gloster Meteor, luego del ’55 tuvo escasas apariciones públicas. A fines de 1957 se realizó la Semana de la Aeronáutica, una jornada compartida con pilotos de Estados Unidos. De acuerdo con la Revista Nacional de Aeronáutica, edición de diciembre de ese año, “la demostración de acrobacia individual corrió por cuenta del Capitán Carlos E. Carús”.
   En julio de 1960, oficiales de la Fuerza Aérea Argentina integraron el Contingente Militar de la Organización de las Naciones Unidas en la República del Congo Belga, renombrada en 1971 como República del Zaire. El comandante Carlos Enrique Carús encabezó el segundo contingente de oficiales, que permaneció en el país africano entre enero y julio de 1961.
   Así se refleja en las Actas del IV Congreso Internacional de Historia Aeronáutica Militar Argentina, de septiembre de 2016 (Dirección de Estudios Históricos, Secretaría General de la Fuerza Aérea Argentina). Convocados por la ONU, los pilotos argentinos participaron de diversas actividades. Esta intervención no impidió que el líder anticolonialista Patrice Lumumba fuese asesinado. El país inició un proceso de sangría que se prolongaría demasiados años.
   La intervención de Carús y otros militares argentinos se extendió en el Congo hasta 1963. Se había dispuesto durante la presidencia de Arturo Frondizi, a través del decreto 10.570 de 1960.
   Habían pasado cuarenta y dos años de los bombardeos contra la Casa de Gobierno y Plaza de Mayo. Prácticamente nadie hablaba ya de los muertos del 16 de junio de 1955. Pero precisamente cuarenta y dos años después, “Curro” Carús enfiló hacia la Casa Rosada, esta vez con otros propósitos.
  Es posible leerlo en La Nación del 14 de agosto de 1997: por esta intervención en el corazón de África, el presidente Carlos Menem entregó distinciones al brigadier mayor Jesús Orlando Capellini; comodoros Antonio Raúl Mantel y Adolfo González Albarracín; y al vicecomodoro Carlos Enrique Carús.




El comandante Carlos E. Carús (indicado con una flecha) integra el contingente argentino
de aviadores para la misión Congo, en 1961.



Integrante del Mach Buster's Club

En la edición del 16 de diciembre de 1963 de este diario se incluyó un breve perfil profesional de “Curro” Carús. Se informó que, en 1953, obtuvo su primera distinción: “Piloto de Guerra Honorario de la Fuerza Aérea” con una experiencia en Chile. Como aviador acróbata solista participó en festivales aeronáuticos internacionales (años 1956, 1957 y 1959). En 1961 logró vencer la “barrera del sonido” comandando un avión estadounidense Thunderbird, por lo que fue distinguido especialmente, lo nombraron miembro del Mach Buster's Club, institución famosa de los pilotos de los EE.UU., con socios de otros países (como el caso de Carús) especialmente incorporados. El 1 de enero de 1961, durante el mandato de Frondizi, fue designado edecán del Presidente de la Nación.


Publicado: 8/1/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.


Mapa anexado al expediente sobre los sucesos del 16 de junio: se indican las
 bombas que fueron arrojadas sobre la Casa de Gobierno.
Documentos de carácter reservado sobre la participación de la Marina
 de Guerra en los ataques del 16 de junio de 1955.