1 / Serie Golpe 1955 / El ataque aéreo del 16 de junio de 1955
El
azuleño que bombardeó Plaza de Mayo
Carlos Enrique Carús tenía grado de capitán y pertenecía a la flota aérea de la base Morón. Su apodo era “Curro”. El 16 de junio de 1955 encabezó una flotilla que atacó el centro político de Buenos Aires con el objetivo de eliminar al presidente Perón y, con él, a su gobierno. El propósito no se cumplió. Pero las ráfagas de metralla arreciaron sobre Plaza de Mayo, junto con las bombas lanzadas desde los Gloster Meteor.
La jornada golpista del 16 al 23 de septiembre de 1955 tuvo
un violento precedente, el 16 de junio de ese año, cuando una flotilla aérea
intentó eliminar al presidente Perón y atacó la Casa de Gobierno y zonas
aledañas estratégicas, como la Plaza de Mayo. Los muertos, por las bombas de
100 y 50 kilos y las ráfagas de metralla 20 mm. de las aeronaves, se contaron
por decenas. Ese día, Azul tuvo la extraña particularidad de contar con un
victimario y una víctima.
Conmoción Interna
El azuleño Carlos
Enrique “Curro” Carús encabezó la escuadrilla de la VII Brigada de la Fuerza
Aérea con asiento en Morón, que, en un momento fundamental del 16 de junio,
piloteó los poderosos caza Gloster
Meteor. De origen británico,
esta serie de aviones había tenido una destacada participación durante la
Segunda Guerra Mundial y fueron incorporados por la Fuerza Aérea Argentina en
los años ‘40.
Son los expedientes
desclasificados de la época los que contienen los elementos probatorios. Por
ejemplo, uno que indicó en su portada “Secreto”, del Ministerio de Guerra,
denominado Informe de los
sucesos de la Revolución del 16 de junio de 1955.
En el Folio 34 se deja perfectamente en claro que se
organizó “la provisión, distribución y preparación del armamento de los aviones,
sus bombas, portabombas, espoletas, etc. en especial a partir del 1° de junio
del corriente año”. Esto confirma que la asonada fue preparada con suficiente
anticipación. No se trató, pues, de un “acto espontáneo”.
El día 16 de junio, a
las 11,30 se adoptaron las primeras medidas en jurisdicción de la Marina de
Guerra, luego de una orden emitida por el Comando Naval (Folio 70).
Poco antes de que los
golpistas rociaran con bombas la Plaza de Mayo, a las 12,40 la comandancia de
la Base Naval Puerto Belgrano, a la par que informó la puesta en vigencia del
Plan CONINTES, entregó una orden
para que fuese leída a la tropa, a través de sus jefes: “Se recuerda al
personal que por imperar el Estado de Guerra Interno debe cumplir estrictamente
las órdenes y consignas impartidas, en su defecto será pasible de las sanciones
disciplinarias previstas en el Código de Justicia Militar en la parte
correspondiente al Estado de Guerra”. (Folio
71) Este tipo de orden es la
que explica por qué aparecieron conscriptos, muchas veces, en operaciones
militares, desde allanamientos hasta golpes de Estado.
Raíces en Azul
El aviador militar
Carlos Enrique “Curro” Carús nació en Azul y tuvo siete hermanos: María
Clotilde, María Emma, María Elena, José Agustín, María Isabel, Clotilde Gloria
y Agustín Juan. Su madre fue Emma Marquestau.
El padre de “Curro” fue
el exintendente de Azul por el partido conservador, Agustín J. Carús. Había
nacido en Azul en el año 1887, era hijo del martillero José A. Carús –de
notoria actividad mercantil en Azul a fines del Siglo XIX– y estudió Derecho en
la Universidad Nacional de La Plata. Se graduó en 1914 y, poco después, retorno
a Azul. En representación del conservadurismo argentino, Agustín J. Carús no
sólo fue intendente de Azul, sino diputado provincial por tres períodos y
diputado nacional en dos oportunidades. En la nota necrológica –publicada en
este diario el 28.5.1963– se destacó que en 1930 fue designado intendente y
gobernó durante esa década, aunque hubo interinatos. Se recuerdan algunas obras
de su gestión: el balneario, el Mercado municipal, las portadas del Parque y
del Cementerio, entre otras. Murió el 27 de mayo de 1963, en el Hospital de
Aeronáutica de la Capital Federal. Los restos fueron desplazados hasta Azul en
un avión ambulancia. Por su parte, en el avión “Independencia” de la
Presidencia de la Nación se transportó a los familiares, para realizar el
sepelio en esta ciudad.
El ataque
“Curro” Carús estudió
en Azul y su pasión por los aviones lo impulsó a ingresar en la Fuerza Aérea
Argentina. Para 1955, estaba incorporado, con grado de capitán, al Grupo 3 de
Caza de la VII Brigada (Base Aérea de Morón). El comandante, en ese momento,
era el comodoro Carlos Alberto Soto.
Las órdenes que
recibieron los pilotos –entre ellos Carús– aquella mañana del 16 de junio de
1955 fueron directas: debían eliminar a Perón. El azuleño no participó de los
dos primeros vuelos que realizaron los cinco bombarderos Beechcraft –que
arrojaron bombas de 100 kilogramos–, seguidos por quince North American AT-6,
diseñados para poder realizar un bombardeo en picada. Estos equipos fueron los
responsables de los primeros ataques sobre Casa de Gobierno y Plaza de Mayo,
pasadas las 12,30 del 16 de junio de 1955 (Como desarrollaremos en otro
artículo, en esos primeros bombardeos fue muerto otro azuleño, que caminaba
rumbo a la plaza).
Según establece otro de
los documentos consultados –de carácter “Reservado”: Presidencia de la Nación, Casa
Militar, Síntesis de los acontecimientos desarrollados durante la jornada del
16 de junio de 1955 en la Casa Rosada– el día 16 el presidente Perón inició
su actividad a las 7, con las audiencias previstas. “En el curso de la mañana
se habían recibido distintas noticias, las que, preferentemente, eran
propaladas por personas vinculadas con el clero […] Estas noticias podrían
configurar la gestación de un acto subversivo”. (Folio 1)
Poco antes de las 11,
Perón fue informado sobre el inicio de una conspiración. Por ese motivo se
retiró de Casa de Gobierno y se alojó en el Ministerio de Ejército. (Folios 2-3) Además, se establecieron puestos
de combates en diferentes puntos estratégicos de la Casa Rosada.
“A las 12,40 horas,
aproximadamente, del día 16 de junio, el histórico edificio sufrió las tremendas
sacudidas producidas por la explosión de potentes bombas aéreas. El incesante
rugir de motores de aviones evidenciaba la ejecución contra el edificio,
francamente expuesto, de una acción aérea planificada”. (Folios 4-5) Al mismo tiempo, tres camiones y un
jeep con tropa de Infantería de Marina abrieron fuego “con pistolas
ametralladoras, contra la Casa de Gobierno a la altura del Salón de Acuerdos”,
y luego contra otros sectores del edificio.
El expediente citado
revela que Carús participó del ataque de las 15,30. Fue el capitán de la
escuadrilla, que voló a baja altura sobre la avenida Rivadavia. En cercanías
del Cabildo, los pilotos abrieron las compuertas para iniciar el bombardeo.
Primero lo hizo Carús y luego tenientes Luis A. Soto, Juan Carlos Carpio,
Guillermo Palacios y Enrique Marelli. Acribillaron la sede gubernamental y
giraron en torno al Río de la Plata, para volver y ametrallar la parte
posterior del edificio. “Alrededor de las 15,30 horas, se intensifica el ataque
terrestre y aéreo rompiéndose, de esta manera, la pequeña tregua que vivieron
sus defensores [...] Poco después, se produce un intenso ataque aéreo rebelde,
ejecutado por aviones de bombardeo y ataque [Gloster Meteor], sobre la Casa de
Gobierno, y del Pueblo que ocupaba las calles adyacentes.” (Folios 11-12)
Para las 17 la Marina
de Guerra, al ver fracasado su intento golpista, ya había iniciado el proceso
de rendición. A muchos sorprendió, entonces, que a las 17,30 otra escuadrilla
de cazas Gloster Meteor –también al mando de Carús y conformada además por los
tenientes Rafael Cantisani, Armando Jeannot y Enrique Marelli– reapareció
volando a baja altura y disparó contra el Departamento de Policía, el
Ministerio de Comunicaciones y, nuevamente, la Casa de Gobierno. De pasada, los
pilotos atacaron la manifestación que realizaba la CGT en Plaza de Mayo. Allí
murió el dirigente obrero Héctor Pessano, junto con muchos otros. Señala el
expediente: “[Después de las 17 horas] La calma fue interrumpida por un nuevo
ataque aéreo dirigido al edificio de la Casa de Gobierno, produciendo nuevos
derrumbamientos de sus techos y paredes […] El último pasaje de los aviones
enemigos fue hecho por dos máquinas a reacción que, en su fuga, ametrallaron la
Casa de Gobierno y al público que ocupaba la Plaza de Mayo, mientras la defensa
antiaérea propia rechazaba el insólito ataque hecho al Pueblo indefenso.” (Folio 14)
La mayoría de estos
aviadores, luego de atacar con bombas y metrallas la zona de Plaza de Mayo y
Casa de Gobierno, continuaron viaje hacia Uruguay, país que les dio refugio en
concepto de “asilo político”. El de esa jornada, para algunos investigadores,
fue el auténtico bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, aunque desde
la propia fuerza se afirma que ello ocurrió recién en la Guerra de Malvinas (1982). Las víctimas de los bombardeos del
16 de junio de 1955 sumaron más de trescientas, y hubo al menos dos mil heridos
graves, parte de los cuales sobrevivieron lisiados.
Partición argentina
La Argentina, dividida
sangrientamente en peronismo/antiperonismo, fue testigo el 28 de septiembre de
1955 de un hecho singular. Ese día retornaron, entre otras personas, los
pilotos que protagonizaron los bombardeos del 16 de junio. Fueron 201 civiles y
militares que se habían exiliado en Uruguay y 173 cadetes del Liceo Naval
Almirante Brown los que arribaron a Puerto Nuevo, en Capital Federal. Unas
quince mil personas, según estimó El
Tiempo en su edición del día
29, los recibieron entonando el Himno Nacional Argentino. El capitán Carlos
Enrique Carús “tenía una hinchada muy numerosa, al punto de ser uno de los que
mayores muestras de simpatía y afecto recibieron”.
La crónica periodística
añade: “También era fácil de advertir que desde el muelle un cartelón
[indicaba] Estudiantes
exilados, ¡Viva FUA! […]
Curro Carús descendió detrás [del profesor Esteban F.] Rondanina. En ese
momento el cronista vio a una señora que pedía paso entre los marineros y
soldados. Era la señora madre del aviador que [caía] con toda su ternura en los
brazos del hijo, en una escena de contagiosa emotividad. ‘Esto es por ti,
Curro, esto es por ti, hijo mío’, decía
sollozando la madre que tantas horas de angustia había vivido” (El Tiempo,
29.9.1955, Pág. 1).
Naturalmente, los
decretos de baja de los militares, marinos y aviadores que participaron de los
bombardeos del 16 de junio, con la “Revolución Libertadora”, quedaron sin
efecto (La Razón, 19.8.1955; La
Nación, 8.7.1955; Clarín, 18.6.1955).
Misiones y distinciones
“Curro” Carús, uno de
los pilotos que portó la consigna “Cristo
Vence” en los Gloster Meteor,
luego del ’55 tuvo escasas apariciones públicas. A fines de 1957 se realizó la
Semana de la Aeronáutica, una jornada compartida con pilotos de Estados Unidos.
De acuerdo con la Revista
Nacional de Aeronáutica, edición de diciembre de ese año, “la demostración
de acrobacia individual corrió por cuenta del Capitán Carlos E. Carús”.
En julio de 1960,
oficiales de la Fuerza Aérea Argentina integraron el Contingente Militar de la
Organización de las Naciones Unidas en la República del Congo Belga, renombrada
en 1971 como República del Zaire. El comandante Carlos Enrique Carús encabezó
el segundo contingente de oficiales, que permaneció en el país africano entre
enero y julio de 1961.
Así se refleja en las Actas del IV Congreso Internacional
de Historia Aeronáutica Militar Argentina, de septiembre de 2016 (Dirección de
Estudios Históricos, Secretaría General de la Fuerza Aérea Argentina).
Convocados por la ONU, los pilotos argentinos participaron de diversas
actividades. Esta intervención no impidió que el líder anticolonialista Patrice
Lumumba fuese asesinado. El país inició un proceso de sangría que se
prolongaría demasiados años.
La intervención de
Carús y otros militares argentinos se extendió en el Congo hasta 1963. Se había
dispuesto durante la presidencia de Arturo Frondizi, a través del decreto
10.570 de 1960.
Habían pasado cuarenta
y dos años de los bombardeos contra la Casa de Gobierno y Plaza de Mayo.
Prácticamente nadie hablaba ya de los muertos del 16 de junio de 1955. Pero
precisamente cuarenta y dos años después, “Curro” Carús enfiló hacia la Casa
Rosada, esta vez con otros propósitos.
Es posible leerlo en La Nación del 14 de agosto de 1997: por esta
intervención en el corazón de África, el presidente Carlos Menem entregó
distinciones al brigadier mayor Jesús Orlando Capellini; comodoros Antonio Raúl
Mantel y Adolfo González Albarracín; y al vicecomodoro Carlos Enrique Carús.
Integrante del Mach Buster's Club
En
la edición del 16 de diciembre de 1963 de este diario se incluyó un breve
perfil profesional de “Curro” Carús. Se informó que, en 1953, obtuvo su primera
distinción: “Piloto de Guerra Honorario de la Fuerza Aérea” con una experiencia
en Chile. Como aviador acróbata solista participó en festivales aeronáuticos
internacionales (años 1956, 1957 y 1959). En 1961 logró vencer la “barrera del
sonido” comandando un avión estadounidense Thunderbird,
por lo que fue distinguido especialmente, lo nombraron miembro del Mach Buster's Club, institución famosa
de los pilotos de los EE.UU., con socios de otros países (como el caso de
Carús) especialmente incorporados. El 1 de enero de 1961, durante el mandato de
Frondizi, fue designado edecán del Presidente de la Nación.
Publicado: 8/1/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.
Publicado: 8/1/2017, Diario El Tiempo, Azul, Argentina.
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| Mapa anexado al expediente sobre los sucesos del 16 de junio: se indican las bombas que fueron arrojadas sobre la Casa de Gobierno. |
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| Documentos de carácter reservado sobre la participación de la Marina de Guerra en los ataques del 16 de junio de 1955. |


