6 / Serie Golpe 1955 / El Arsenal Naval Azopardo y
el golpe de Estado de 1955
“Yo soy leal
a la Marina”
El segundo
jefe de Azopardo, capitán de corbeta Sánchez, fue quien pronunció la frase, al
ser conminado en una comunicación telefónica durante el inicio de la
autodenominada “Revolución Libertadora”. El jefe de la unidad, capitán de
fragata Brañas, llevaba varias horas sin aparecer y había sido intimidado por
el coronel Marti Garro, del regimiento local. El Arsenal Azopardo fue amenazado
con un bombardeo.
Poco
después de las 8 de la mañana del 16 de septiembre de 1955, en el Arsenal Naval
Azopardo de Azul, se sintonizó una frecuencia uruguaya.
El informe militar precisó: “A 0825 horas, radio Carve de Montevideo propaló la
información de que en la Ciudad de Córdoba, Base Naval de Puerto Belgrano y
Base Naval de Río Santiago había estallado una revolución”.
El encargado de interceptar mensajes corrió
para poner al tanto de la situación al jefe del Arsenal, capitán de fragata Carlos
A. Brañas, aunque fue consciente de un inconveniente: el jefe se hallaba “en
uso de licencia especial concedida por la Junta de Reconocimientos Médicos, a
raíz de una herida de bala, producida por un disparo efectuado por el Teniente
de Navío Aviador Naval D. Gustavo Aracama el día 16 de junio” de 1955.
Eso explica, en principio, por qué Brañas “llamó
al Segundo Jefe del Arsenal Capitán de Corbeta de I.M. [Infantería de Marina]
D. Gilberto A. Sánchez, quien se encontraba a cargo de la Jefatura, y le
comunicó que [re]asumía el mando”.
Lo expone un informe “Secreto” de la Marina de Guerra –al que tuvo acceso el autor de
esta serie de artículos– que lleva por título Historia de las Operaciones Militares de la Marina de Guerra durante el
Movimiento Revolucionario del 16/23 de setiembre de 1955; (Folio 404 y ss.)
Pero
esto es sólo el comienzo de una trama más compleja.
Amenaza oficial
(Recordémoslo ahora: el capitán de corbeta Gilberto
Sánchez fue quien ordenó el operativo contra el secretario de la CGT Azul
Manuel Chaves el 22 de septiembre de 1955. El sindicalista fue ejecutado a
balazos esa misma noche en su domicilio de Córdoba 869.)
El 16 de septiembre de 1955 el capitán de
fragata Brañas reunió a los suboficiales del Arsenal Azopardo y “les informó
que la revolución [“Libertadora”] había fracasado y que las órdenes las
recibirían de él”. Sánchez, desde ese momento, quedó nuevamente como segundo
jefe del Azopardo.
En medio de idas y vueltas, el capitán de
fragata Brañas a las “1000 horas, llamó telefónicamente al Regimiento N° 2 de
Artillería Montada Reforzado comunicándose con su Jefe Coronel Pedro Marti
Garro e informando que en su Sector no había novedades y los efectivos y tropas
con que contaba el Arsenal, a lo que el Jefe del Regimiento le contestó: ‘Bueno
Brañas, tenga cuidado, ya sabe las órdenes que tengo con respecto a usted’.” (Folio 404)
De inmediato, luego de esta comunicación,
se adoptaron en el Arsenal las medidas de seguridad correspondientes. Medidas
que ya a las 9,30 horas, desde el Comando de la Zona Naval del Plata, se había
ordenado adoptar. (El plan se llamó “Bote
Cuatro” y marcaba previsiones por posibles ataques aéreos).
Las comunicaciones entre los sectores que
participaron del golpe de Estado evidenciaron inconvenientes en reiteradas
oportunidades. En un tramo del informe ello se evidencia: “Dado que no fue
posible obtener ligazón […] con la Base
Naval de Río Santiago [entonces controlada por el almirante Isaac Rojas], se
comenzó la interceptación en los canales correspondientes a estaciones fijas y
móviles y se estableció una escucha en la banda de broadcasting a fin de mantener actualizada la situación”.
Rebelión confirmada
Pasado el mediodía del día 16 de septiembre
de 1955, las novedades fueron sucediéndose: “A 1445 se interceptó el despacho GH. 161410 en el que se comunicaba que
la Flota de Mar se había rebelado” (GH significa Grupo Horario, y debe leerse
día 16 hora 14 y 10).
Durante la convulsionada jornada del 16-9, al
igual que ocurrió con el mando del Arsenal Naval Azopardo, las informaciones
tuvieron fluctuaciones y muchas veces resultaron contradictorias.
Ciertamente, ni siquiera las fuerzas leales
al gobierno supieron con exactitud la situación real, aunque desde la esfera ejecutiva
se aseguraba que Córdoba se había rendido.
Tampoco, por parte del Ejército podía
establecerse quién se mantenía, en ese momento, leal a Perón y quién en contra.
(De hecho, el A-2 de Azul pasó, en un breve lapso, de una a otra posición, como
hemos reflejado en los anteriores artículos de esta serie).
Al día siguiente del levantamiento armado,
el 17 de septiembre de 1955, en el Arsenal Naval Azopardo sólo ocurrieron dos
hechos significativos:
1. “Por la mañana llamó el Comando de
Operaciones Navales preguntando al Jefe del Arsenal sobre la cantidad y tipos
de bombas que había en existencia en el Arsenal e informando que al día
siguiente concurriría un Oficial con órdenes escritas.”
2. “Por la tarde en dos oportunidades se
destacaron comisiones a la ciudad de Azul para recoger información sobre
movimientos de tropas.” (F.404)
La actividad consistió, puntualmente, en
aproximarse a los cuarteles de Azul, sobre la actual avenida Güemes, y
registrar los movimientos. Estos informes –que expusimos en las dos primeras
notas– se complementaron con los registros aéreos que se produjeron durante al
menos dos vuelos sobre la región de Azul. Ese día, en cercanías de Tres
Arroyos, fueron atacados los integrantes del A-2 y falleció el sargento
Ciappina y, pocos días después, a causa de las graves heridas recibidas en el
vuelco del camión sanitario, el conscripto Raúl Moguillansky.
Máxima tensión
La jornada del 18 de septiembre mantuvo a
los integrantes de Azopardo con los nervios de punta. “A 1430 horas llegaron 15
vehículos conducidos y custodiados por personal de Aeronáutica [Tandil], para
retirar bombas depositadas en el Arsenal”, revela un informe del expediente ya
citado (Folio 405).
La columna, procedente de la Base Aérea
Militar Tandil, se encontraba a las órdenes de los Capitanes Siniscalchi y
Monti. El “Oficial de Enlace” fue el Capitán de Corbeta I.M.D. Carlos Hausemer.
Precisamente fue Hausemer quien entregó al Jefe del Arsenal una nota con
órdenes del Comando de Operaciones Navales.
Poco después, se produjo una definición
vital: “Aproximadamente 1700 horas en una reunión de Oficiales del Arsenal y de
la Fábrica Naval de Explosivos [Fanazul], se puso en conocimiento [al] Jefe del
Arsenal que era opinión de la Oficialidad de que las bombas no fueran
entregadas”. (Folio 405)
¿Detenido o “leal”?
¿El jefe del Arsenal Azopardo fue detenido
o, por lo menos, “demorado” en el Regimiento asentado en Azul? O, por el
contrario, ¿se mantuvo leal al gobierno de la Nación, al contrario del resto de
la Marina de Guerra? Este dato, que podrá ser anecdótico a esta altura, se
revela por primera vez y, por ello mismo, puede considerarse significativo: a la hora 19,15 del 18 de
septiembre de 1955 el capitán de fragata Brañas se retiró del Arsenal “con
destino al Regimiento A.2 [cuarteles de Azul], para entrevistarse con el
General [Eraclio] Ferrazzano, según una comunicación telefónica recibida por
él.”
Pero transcurrieron los minutos y no se
informaron novedades. La preocupación fue mayúscula luego de dos horas. Indica
el informe: “A 2135 horas aproximadamente, el Segundo Jefe del Arsenal [Sánchez]
llamó telefónicamente al Regimiento 2 de Artillería y preguntó al Jefe del
Arsenal insistentemente cuándo iba a regresar, recibiendo como única
contestación que él no se preocupara, que todo estaba bien”.
Algo notó seguramente Sánchez en su
comunicación con el capitán de fragata Brañas: luego del enigmático diálogo, “a
2200 horas la Policía Federal informó telefónicamente que la Base Aérea de
Tandil se había sublevado y que el Arsenal [Azopardo] sería bombardeado. Se
deja constancia de que los aviones enviados con esa intención no provenían de
la Base Aérea mencionada, ya que dos de ellos al aterrizar en ella para reaprovisionarse
fueron capturados”. (F.405)
Sánchez, ante la amenaza de ataque aéreo en
el Arsenal Naval Azopardo, de inmediato “llamó al Comandante de Operaciones
Navales”. Luego de informar que el jefe de Azopardo “se encontraba ausente” recibió
una pregunta conminatoria: “¿Usted es
leal?”, a lo que el capitán Sánchez contestó: “'Yo soy leal a la Marina', cortándose de inmediato la
comunicación”.
Brañas reapareció en el Arsenal a las 3,20
del 19 de septiembre, sin mayores explicaciones… Al menos, no constan en el
informe “Secreto” de la Marina de Guerra, pero se mantuvo la sospecha sobre
Brañas.
Las
fuerzas “leales” y “libertadoras” continuaron chocando en diversos puntos del
país, aunque los focos principales comenzaron a reducirse a un puñado de
ciudades. En ese contexto, en la base Azopardo “a 1150 horas el Capitán Brañas
se retiró del Arsenal con su familia”, subraya el expediente. (F.405)
Previamente, durante la noche del 18 y madrugada
del 19, al recibir la amenaza de ataque aéreo, “se tomaron las medidas de
seguridad contra bombardeo y se desalojaron a todas las familias residentes en
las casas del Arsenal, trasladándolas a la casa del señor Director de la
Fábrica Naval de Explosivos, Capitán de Navío Ing. Esp. D. Adolfo E. López, la
que se encuentra alejada unos 15 km. de la Jefatura del Arsenal”.
(En el próximo artículo, culmina este
episodio).
